Sello Intenso
Sello de Jaén

VIRGEN, PERO CON EXPERIENCIA


ACEITE DE OLIVA
EXTRA VIRGEN


BENDITO JALEO DIRECTO DESDE JAÉN

Se dice que uno no es de donde nace, si no de su gente y de sus costumbres. Y lo cierto es que eso es lo único que nos importa. Somos gente sencilla que aprecia sus pequeños rituales. Somos ese chorrazo generoso de aceite de oliva sobre el pan que termina en un "ole". Porque al final, el pan, como la vida, es lo más importante. pero sin aceite, solo es pan seco.

Sello Maduro
Sello Intenso
Sello Jaén

Este del bueno, aceite de oliva extra virgen del "buenobueno", de ese de échale un chorro más que tampoco no va de ahí ahora, que de donde viene este, hay más. Variedad 100% picual. 100% virgen extra elaborado con aceitunas en su punto de maduración óptimo.

Formato
14,95€

Esto es AOVE intenso, DE COSECHA TEMPRANA, de ese to' verde, de ese que tu padre esconde cuando le vas a visitar a casa, porque si el otro es "del bueno" este ya ni te digo. Jaleo intensito, para gente intensita. POR ESO SOLO TENEMOS UN TAMAÑO, EL PEQUEÑO, PARA QUE PUEDAS ESCONDERLO CUANDO TENGAS VISITAS. OLÉ.

Formato
19,95€

El lugar que se merece

Desde tiempos inmemoriales, el aceite de oliva juega un papel fundamental en la historia de la Humanidad. En serio, no bromeo: alimento, medicina, cosmético, elemento sagrado o, incluso, moneda de cambio, lo que algunos llaman “oro líquido” ha tenido un protagonismo enorme en muchísimas culturas a lo largo de los siglos de los siglos. Te digo más, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. A lo hecho, pecho.

Bajo el Imperio Romano, el aceite de oliva se extendió por todo el Mediterráneo hasta llegar a España (que ahí no se llamaba España, sino Hispania, pero que vamos que es lo mismo). Y que te cuento, que el aceite de oliva elaborado en Hispania se convirtió en el más apreciado del Imperio, gracias a su excelente calidad. Tan apreciado que incluso se dice que Julio César, famoso entre otras por sus ensaladas, solo consumía aceite del Guadalquivir en su dieta.

Y ahí, bueno, empieza una historia un poco más turbia. Los Italianos, famosos por apropiarse de lo ajeno, (o bueno, de la gastronomía ajena, no olvidemos que la pasta se la robaron a los chinos y la pizza a los griegos), consiguieron convencer al mundo de que su aceite de oliva era mejor que el resto. Y tanto lo convencieron que tu te pones a mirar los numeritos y te encuentras que Italia no es el país que más produce, pero si el que más vende. Unos tienen la fama y otros cardan la lana, dicen.

Básicamente, y no lo digo yo, me lo han contado varios que saben de esto, España es el país que más produce y su principal cliente es Italia, que luego lo mezcla y lo reetiqueta y lo va vendiendo por ahí cómo AOVE italiano. Que eso también es muy de aquí, que vengan otros y se apropien de lo que es nuestro: de nuestro aceite, de nuestro símbolos, de nuestros ritos y tradiciones… Ahora se ve que hasta en china, paran al medio día para echar una siesta. Pero paro aquí, que ya me estoy yendo por las ramas.

Hay un momento que uno se levanta (de la siesta) y dice: hasta aquí. Porque pa que llore mi mama que llore la tuya, y lo que es nuestro es nuestro y ni que Italia ni qué niño muerto, que aquí tenemos más y mejor aceite que en ningún otro lado, y que es momento de recuperar aquello que nos robaron.